Siempre me ha gustado escribir cuando viajo. Un resumen del día, nombres o palabras en otros idiomas, lugares que recomiendan visitar, un plato típico que hay que probar, teléfonos de contactos en una ciudad o indicaciones sobre el transporte público. Mis propios cuadernos o guías de viaje.
Para escribir vale todo: desde el revés de un ticket, una servilleta o los espacios en blanco de una fotocopia arrugada donde aparecía el listado de albergues del pueblo donde tenía pensado dormir. Escribir sirve para relajarme, para quitarle peso al cerebro evitando que guarde en la memoria información que lo sature, datos o reflexiones, y también para apuntar detalles o cosas importantes que no quiero correr el riesgo de perder. Suelo ser un poco desastre, y como no quiero ir acumulando papeles arrugados en los bolsillos, me acostumbré a viajar siempre con un pequeño cuaderno, un bloc…algo donde ir apuntando cosas. A este cuaderno le tengo mucho cariño, no solo por ser el primero (como cuento más adelante), sino por todos los recuerdos que me vienen a la mente cada vez que lo abro.
A ese cuaderno se le sumaron un montón de lápices de colores y mucha creatividad, y poco a poco empecé a crear cuadernos de viaje de los lugares que visitaba, de un país nuevo, de una ruta con amigos, etc.
Recuerdo que el primer cuaderno que hice era muy bonito. Haciendo un interrail por Italia, al salir de un museo en Florencia me compré una libreta con la Venus de Botticelli y enseguida empecé a pintarrajearla, a escribir y a pegar billetes, tickets o recortes varios. En los siguientes, ya me dio bastante igual el cuaderno por fuera y me centré en el interior. Empecé a probar otras técnicas, haciendo collages, pintando con acuarelas o añadiendo trozos de los emails que mandaba a la familia cuando estaba fuera varios meses.
¿Los únicos requisitos? que las hojas tengan cierto grosor para que no se transparenten si utilizo tinta o pintura (o rotuladores), y que sea de un tamaño cómodo para llevar en la mochila o la riñonera.
Cada uno tiene sus manías cuando viaja, y a mí me encanta ir guardando pequeños detalles: la etiqueta de una cerveza compartida con unos amigos, el ticket de un bar donde probé un bacalao casero riquísimo, un plano de metro arrugado con las indicaciones de cómo llegar al apartamento del amigo de un amigo que nos alojaba esa noche o un trozo de cartón donde un simpático artesano de Verona escribió mi nombre con una máquina de coser. Con todo eso, y con las anotaciones y dibujos que voy haciendo sobre la marcha, cuando vuelvo a casa voy creando los cuadernos de viaje, recordando otra vez los lugares, las personas que he ido conociendo los momentos y experiencias vividas… en cierta manera es como viajar una tercera vez. Y lo mejor es que puedes volver a releerlos siempre que quieras. Este es el cuaderno de viaje que hice después de recorrer el norte de España con el coche y una tienda de campaña.
Comentarios
Marta A.
22 de noviembre de 2016
Me ha encantado Rocío! Ojalá supiera dibujar algo más que monigotes para hacer cuadernos de viaje con dibujos!! Antes sí que guardaba de todo y hacía collages pero hace tiempo que no... Voy a retomarlo!!! :)
Rocío Periago
22 de noviembre de 2016
Me alegro que te gusten! Cuando quieras ideas o consejos avisa, encantada de ayudarte y compartir experiencias! :)
MurZielaGa
22 de noviembre de 2016
¡Qué chulo Rocío! Me encanta lo de los cuadernos creativos porque me gustaría hacerlo. Pero al final soy un poco perezosa y acabo escribiendo de cualquier manera y sin colorinchis ni nada!! jajajaja Menudo trabajo más bueno! Además ,con la pegatina de Estrella Galicia me has ganado! ;)
Rocío Periago
22 de noviembre de 2016
jajaja, la mayor parte del trabajo es a la vuelta, todo es ponerse! Me alegro que te gusten!
Encarna
22 de noviembre de 2016
¡Creatividad a flor de piel! Impresiones, sensaciones, colores, vivencias, lugares, personas,anécdotas que toman viva en el papel.
Rocío Periago
23 de noviembre de 2016
¡Muchas gracias! Es una experiencia muy recomendable, da igual que nunca lo hayas hecho o no sepas dibujar :)
Alba Luna
24 de noviembre de 2016
¡Me ha encantado! Los cuadernos y los colorines son algo que no puede faltar en mi mochila =) Una de las mejores formas de revivir los viajes para mí es dibujar y contar las historias en un nuevo cuaderno. Cuando pasa un tiempo razonable de un viaje, siempre se ve de otra forma y juntar las piezas con entradas, billetes o cualquier papel de ese país es algo que me hace recordar ese viaje, valorarlo y plasmarlo de otra forma.
Tengo taaaaatos cuadernos por empezar, se me apilan pero yo sigo comprando. Llega a ser un poco obsesión jajaja. De vieja seré la señora de los cuadernos, no de los gatos.
¡Un saludo viajero!
Irene
24 de noviembre de 2016
Leí el post en Marruecos, pero por cuestiones logísticas no pude enviarte el comentario, me encantó el post! Yo tengo mi cuadernillo viajero con anotaciones y apuntes y cosas que me inspiran para luego plasmarlas en el blog, pero algunas anotaciones son como los apuntes de la carrera con letra de médico como suelen decir jajaja, me has dado una gran idea, voy a ponerle más esmero y aunque ocupen un huequín de la mochililla me llevaré mis rotus de colorines para crear unos cuadernos de viajes tan chulos como los tuyos! Eres una artista! Qué bien dibujas.
Rocío Periago
25 de noviembre de 2016
jajaja, Muchas gracias Alba, yo pensaba que era una loca por hacerlo pero ya veo que no! Pues cuando quieras nos juntamos y me enseñas los tuyos, que seguro que molan mucho! Y montamos un taller para quien quiera apuntarse! :)
Rocío Periago
25 de noviembre de 2016
Hola Irene! Muchas gracias, me alegro que te gusten! Creo que lo importante es saber contar lo que te vas encontrando, plasmar las experiencias del viaje! Ya cada uno lo hace como puede o le guste más, pintarrajeando, escribiendo, con fotografías...yo también tengo libretas con anotaciones que luego me cuesta siglos traducir,así que tranquila!